Zerstören

“Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.”
- Rayuela, capítulo 93.

“Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.”

- Rayuela, capítulo 93.

Davis y Head

—¿Qué clase de gente vive por estos parajes?—Por ahí —contestó el Gato volviendo una pata hacia su derecha— vive un sombrerero; y por allá —continuó volviendo la otra pata— vive una liebre de marzo. Visita al que te plazca: ambos están igual de locos.—Pero es que a mí no me gusta estar entre locos —observó Alicia.—Eso sí que no lo puedes evitar —repuso el Gato—, todos estamos locos por aquí. Yo estoy loco; tú también lo estás.—Y, ¿cómo sabes tú si yo estoy loca? —le preguntó Alicia.—Has de estarlo a la fuerza —le contestó el Gato—, de lo contrario no habrías venido aquí.

—¿Qué clase de gente vive por estos parajes?
—Por ahí —contestó el Gato volviendo una pata hacia su derecha— vive un sombrerero; y por allá —continuó volviendo la otra pata— vive una liebre de marzo. Visita al que te plazca: ambos están igual de locos.
—Pero es que a mí no me gusta estar entre locos —observó Alicia.
—Eso sí que no lo puedes evitar —repuso el Gato—, todos estamos locos por aquí. Yo estoy loco; tú también lo estás.
—Y, ¿cómo sabes tú si yo estoy loca? —le preguntó Alicia.
—Has de estarlo a la fuerza —le contestó el Gato—, de lo contrario no habrías venido aquí.